Amor se escribe sin hache. Parte 2

Sigo aquí con mi temática sanvalentinesca. Porque aún quedan dos días para que vivamos en una nube de algodón, compremos flores y corazones (hasta los del Lidl venden orquídeas por 3€) y seamos los seres más jodidamente adorables del planeta. Dándole vueltas al tema, me vino a la mente el recuerdo de mi madre viendo cine de barrio porque ella, que es muy fan de Paco Martínez Soria (sí, muy duro de admitir) solía ver el dichoso programa cuando el resto de pelúclas no ofrecían mejor alternativa, es decir, casi siempre. Total, que nos acabábamos tragando siempre por estas fechas una película que se llama “El día de los enamorados” de Tony Leblanc y Concha Velasco, aunque por aquella época aún era Conchita. Así, como dato anecdótico, para que veamos que no todo lo han inventado los americanos. De hecho seguro que cuando en Hollywood fueron a hacer la de Historias de San Valentín pensaron en esta, sí, sí.

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El cartel de la película para que veáis que no me lo invento!

Bueno, pues como os iba diciendo, hasta aquí había ido todo muy bien el diseño era molón a la par que elegante, ya estaban los vales imprimidos (¿impresos? ¿Imprimidos?)

Así que hasta aquí todo genial, pero cuando ya lo tienes todo hay veces que sientes que, ñii le falta algo. Y te viene a la mente y te dices “ñiiiiiiii le falta algo, le falta algo” así que volví a Google para volver a inspirarme (mi novio me llama Miss IMDB pero sin duda se equivoca Miss Google me va mucho mejor) y rebuscando rebuscando encontré una idea divertida y un pelín guarrindonga. Convertir los vales en tarjetas rasca…es tan sencillo que da risa! Lo único que hay que hacer es preparar una pasta a base de jabon tipo Fairy y pintura acrilica plateada. MEDIDAS: 1 parte de jabón y 2 de pintura. Es un poco aproximado, no estamos haciendo reacciones químicas, es como cuando nos dicen una pizca de sal o eso de harina lo que admita! Mezclamos bien y ya solo queda cubrir la zona que queremos afectar con nuestra pasta que previamente habremos tapado con aeronfix (forro adhesivo) Y chimpún! Ahora solo hay que dejar secar y prou. Es una pena porque no se me ocurrió sacarle fotos.

Una vez secos, con cartulina negra hice un sobre y lo cerré con washi tape. Y poco más quedaba. El paquete ya envuelto quedó así:

Imagen

Está envuelto con papel Craft negro y adornado con rotulador plateado. Esta forma de envolver regalos es sencillisima pero el efecto pizarra queda genial Cuanto mejor se nos dé dibujar mejor saldrá, y si no se nos da, pues todos sabemos escribir ¿verdad?

El regalo le encantó y la verdad es que fue bastante divertido ir rascando vale a vale para ver cómo era cada uno. Acompañado de unas cervezas fue todo un éxito de regalo. Cuidado con lo que ponéis en los vales, yo me temo que lamentaré mucho haberle dejado elegir película cuando esté viendo nosequé película que llevo negando a ver años en VOSE.

Lo que realmente me gusta es que es una idea muy versátil, el mismo concepto realizado por dos personas distintas acabará pareciéndose como un huevo a una castaña o como yo a Rachel Weisz!

Después de todo este rollo macabeo y por contradecirme un poco a mi misma (¡qué sería de la vida sin un poco de bipolaridad señores!)  mandemos un poco a la porra tanto románticismo y tanto amor pues como bien decía Poncela, si amor se escribe sin hache será que no es importante en la vida. Así que que el amor nos valga como excusa para divertirnos (Humor), hacer locuras (Heroísmo) o simplemente para pasar un buen rato y hacer manualidades que no es más que una Habilidad!

Zamb fue a contestar; pero se adelantó Fermín:
–Porque éste -explicó señalándole ha tomado demasiado en serio el amor,
sin fijarse en que “amor” se escribe sin hache.[…]

No hace falta explicarlo. Basta con repasar el diccionario. Busca las cosas
trascendentales, y sólo las hallarás en la H. Los “hijos”, con hache; el “honor”, la
“honra”, con hache; Dios (“Hacedor Supremo”), con hache; “hombre”, con hache;
la materialización de Cristo (la “Hostia”), con hache; la “hidalguía”, con hache; el
“habilitado”, que es el que paga, con hache…

[…]

–Por eso -siguió Fermín- el amor, que no tiene importancia ninguna, se
escribe sin hache. No debe tomarse en serio el amor… ¡”Amor” se escribe sin
hache!… Hay que reírse de las cosas escritas sin hache…

Con este fragmento de esta divertida novela (que por cierto fue reeditada hace no mucho con prólogo de David Trueba) os abandono por el momento recomendándoos que la leáis si aún no lo habéis hecho que yo me voy a vivir el HOY!

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